Distintas habilidades, distintos enfoques.

No puedes ir peleado con la vida todo el tiempo y menos en el trabajo. Si eres empleado, seguro tus compañeros te rehuyen y, en el caso de que seas patron, tu equipo te aguanta simplemente por necesidad. Seguro ya te has dado cuenta de que no son suficientes tus habilidades cognitivas, o sea eso que aprendiste en la escuela sino también, y a veces con mayor importancia, aquéllas con las que naces o vas adquiriendo con el tiempo.
Todas las capacidades se pueden dividir en dos categorías: hard y soft. Las primeras van desde la habilidad para leer hasta manejar programas digitales; son medibles y cuantificables. Las segundas te ayudan en la interacción con otros, como escuchar y ser empático. Esto no implica que carezcan de importancia en el ámbito laboral ya que, de hecho, ocurre precisamente lo contrario puesto que los reclutadores cada vez prestan mayor atención a esos aspectos que no se pueden plasmar en un CV y sólo se perciben durante la entrevista. Las hard se vinculan con el conocimiento y no varían. Un ejemplo es la capacidad para sumar; es la misma sin importer el cargo o el tipo de industria y van desde saber operar un programa o equipo hasta hablar varios idiomas. Las soft están en constante transformación ya que no es lo mismo hablar con el jefe o un empleado; las palabras, el tono y la forma de hacerlo son distintos según el caso. Se relacionan con las emociones y abarcan ser flexible, aptitudes de liderazgo y saber tanto manejar tu tiempo como trabajar en equipo. Las hard se adquieren en la escuela, te brindan competencia y puedes lograr la excelencia en las que te concentres, además de que son certificables, recibiendo un diploma que avala tu conocimiento de las mismas. Las soft carecen de una curricula acceptable ya que no se aprenden dentro del sistema educativo tradicional sino en el trato con otros, a base de prueba y error, y son en realidad el resultado de tu experiencia de vida. 

Las empresas buscan personas que tengan una combinación de ambas; con el conocimiento para el cargo pero también con la disposición para trabajar con otros ya que no pueden darse el lujo de contratar profesionales con un magnífico CV pero renuentes a laborar en equipo debido a que plantean un riesgo a corto plazo. El trabajo no se hace en aislamiento; la gente debe interactuar sin importar el cargo, y la actitud es lo que hace a muchos destacar y lograr importantes ascensos. En resumen, toda persona necesita de la la combinación de ambas ya que solas carecen de valor. Recuerda que INARI Inteligencia Laboral es la empresa de mayor renombre en cuestiones laborales y la única que cuenta con la Asesoría Laboral Integral que nos permite crear “un traje a la medida” para tu empresa. Si necesitas ayuda o te gustaría recibir más información al respecto, no dudes en contactarnos.

-MG

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