COVID 19 Y RIESGO DE TRABAJO ANTE IMSS

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) estableció que al  coronavirus se le considere como una enfermedad de trabajo, que de igual manera es un riesgo de labores, es decir que se adquiere derivado de las actividades a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con motivo del trabajo, lo que   trae como consecuencia que los trabajadores podrán obtener una incapacidad derivada de este riesgo de trabajo, con un subsidio de 100% del salario base, con el que el patrón lo tenga cotizando. Esto implica que aumentará la prima de riesgo que tienen que pagar las empresas.

De acuerdo a la circular emitida a principios de mes de abril por el IMSS, se indica que los médicos del los Servicios de Salud en el Trabajo tendrán que apegarse a los “Criterios de calificación para casos con Covid-19 como Enfermedad de Trabajo”, esto con el fin de determinar de una manera correcta la relación causa-efecto y trabajo-daño para los trabajadores diagnosticados con el virus.

En términos generales, cuando el Instituto decreta una incapacidad permanente o parcial, puede ser por enfermedad general o con motivo del trabajo, por un riesgo. La diferencia está en que, si te incapacitan por una enfermedad no profesional, el subsidio nada más es 70% del salario base de cotización.

En cambio, si la incapacidad va por un riesgo de trabajo o una enfermedad profesional, el subsidio va al 100 %, mientras se tenga el documento expedido por el doctor o por los servicios médicos, lo anterior en términos de la ley del seguro social.

Lo que evidentemente impacta a la parte patronal en la determinación de la prima de riesgo que va a pagar dentro de las cuotas, aunque se ajustará con base en la exposición de riesgo. Hay ocupaciones en las que es evidente el riesgo, pero en otras no tanto y podría establecerse que las empresas presenten recursos de inconformidad en contra de aquellas enfermedades que se cataloguen de esta naturaleza, considerando que no lo sea.

Es decir que la parte patronal puede establecer que la enfermedad del Virus no se adquirió con motivo de la actividad realizada por el trabajador con motivo de sus labores, razón por la cual no le debe impactar en aumento de su prima a cubrir derivada de un riesgo de trabajo, si no que esta se desprende de una enfermedad general.

Según la clasificación del riesgo de los trabajadores por ocupación o condición de vulnerabilidad para efectos del coronavirus que determinaron las autoridades sanitarias en México, son de riesgo muy alto, alto, medio y bajo.

En el riesgo muy alto se encuentran los médicos, enfermeras, dentistas y laboratoristas.

En el alto se repite médico, enfermeras y se agrega paramédicos, técnicos médicos, médicos forenses, personal que labora en depósitos de cadáveres, choferes y personal de ambulancias, así como personal de intendencia en hospitalización.

En el riesgo medio se encuentran los trabajadores con contacto altamente frecuente con público en general, personas en edad escolar, compañeros de trabajo, clientes y otros individuos o grupos cercanos a fuentes con posibilidad de contagio.

Y en bajo riesgo están aquellos trabajadores que tienen un contacto ocupacional mínimo con el público en general y otros compañeros de trabajo.

Estos criterios deberán ser conforme a lo previsto en el Procedimiento para la dictaminación y prevención de las enfermedades de trabajo.

En materia de seguridad social, muchos de esos casos indican que lo manejan como comisión y queda a juicio de la autoridad determinar si estaba trabajando o estaba en la calle.

En la parte de la afectación a los patrones, Lara Ávila detalla que en febrero de cada año tienen que presentar su declaración de riesgo de trabajo, donde la ley y el reglamento de afiliación traen su fórmula y es en base a todas las incapacidades que se expidieron desde el periodo de enero a diciembre del año anterior.

De lo anterior se desprende el aumento en la prima, originada por alguno del riesgo de trabajo señalados con antelación que aproximadamente es del 1% sobre gasto de nómina.

De lo anterior es pues posible que, dependiendo de la determinación de la autoridad sanitaria del IMSS, en el sentido de si se considera o no como riesgo de trabajo se pueden meter escritos de inconformidad ante el IMSS,  tanto por la parte patronal o por los trabajadores.

Es evidente que cuando sucede una enfermedad de trabajo, se tiene que avisar al patrón con el formato ST-7, al momento que se le entrega al patrón es el único momento que tiene para defenderse.

Los medios de defensa en el IMSS se da en varias etapas procesales pasos, primeramente es un escrito de desacuerdo que se tramita ante el instituto, si no se concede, entonces la parte patronal puede interponer un recurso de inconformidad, pero ya ante jurídico, y si igual se niega, se tramita un Juicio ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, competente, aclarando que existe criterio de jurisprudencia que cuando se determina un por parte del IMSS un riesgo de trabajo, y la parte patronal, considere que la inexistencia de la enfermedad de trabajo, no es necesario agotar el recurso señalado con antelación y puede promover de manera inmediata el juicio laboral ante los autoridad competente.

La clasificación para considerar que se tratará de un riesgo de trabajo puede ser por ocupación o condición de vulnerabilidad en los terminos señalados por el IMSS.

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