Compartimentando

AUTOR M.G

La productividad constituye un tema complicado; todo deseamos terminar nuestras labores con un mejor rendimiento, lo que requiere de un hábil manejo del tiempo y una total determinación para estar concentrado en lo que se hace. 

Para incrementar la productividad, lo ideal es ser capaz de  eliminar cualquier pensamiento que no se relacione con lo que se hace, o como está de moda decir hoy “compartimentar”.  Se trata de una habilidad que no es innata en nosotros sino que se adquiere con entrenamiento; no te preocupes, con un poco de práctica podrás dominarla por completo.  A continuación, nuestras recomendaciones:

  • De nada sirve tener un equipo de trabajo si no sabes delegar, de compartir tu responsabilidad para reducir el estrés y la presión. De hecho, puede ser la diferencia entre  un ritmo de trabajo tranquilo y una carga excesiva sobre tus hombros.  Dedícate  a conocer a  los integrantes de ese grupo que lidereas para no cometer errores ya que cada uno tiene distintas habilidades; descubre cuáles son de manera que se conviertan en un baluarte en beneficio del equipo.
  • El estrés constituye un factor que sólo sirve para anular la productividad. Toda esa preocupación por los pendientes genera un impacto negativo en el ritmo de trabajo así como en el rendimiento individual.  En lugar de sentirte agobiado por algo que sabes que no podrás terminar a tiempo o por un conflicto que no tienes ni idea cómo resolver, empieza a escribir lo que sientes, todo lo que te frustra y te preocupa.
  • Aprende a seguir un estricto horario de trabajo del cual no te permitas salir a menos que se trate de una verdadera emergencia.  Por ejemplo, no te dejes ganar por la tentación de ir a comprar ese café que tanto te gusta; en otras palabras, no te dejes sabotear.  La mejor estrategia consiste en incluir, en el mencionado horario, los descanso que ya hemos recomendado en el pasado, que van de 10 a 15 minutos cada 45.
  • Una rutina saludable no es ni repetititva ni monótona sino que sirve de apoyo para terminar las tareas; es hacer las cosas de modo similar diario. Por ejemplo, como desayuno, no tienes que comer una manzana todos los días sin variar. Concéntrate en  establecer una rutina de trabajo para que las cosas  empiecen a darse por sí solas.  Al perder miedo al caos  así como a la incertidumre, podrás generar sentimientos de tranquilidad junto con una versión mucho más productiva de ti mismo.
  • Prioriza metas  en base a fecha de entrega e importancia, aplicando el siguiente proceso:

              1.Urgente e importante para hacerse de inmediato.

              2.Importante pero no urgente.

              3.Urgente pero no imporante; puede delegarse.

              4.No importante y no urgente, no vale la pena preocuparse por ello.

 

En suma podemos decir que, con un poco de sentido común, el compartimentar puede resultar un proceso positivo para enriquecer tu vida laboral.

Recuerda que nosotros, INARI Inteligencia Laboral, somos el aliado estratégio ideal con quien compartimentar todo lo relacionado con cuestiones laborales.  Llámanos, tenemos un traje a la medida para tu negocio.

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